Pero ya caminan juntos y el pasado solo es aire.


Debo decirte, señorito... Que me estás volviendo loca, que cada día que pasa, te busco con la mirada. Sin embargo, en el momento preciso en el que mis ojos van irresistibles a tu trasero (no es culpa mía, soy mujer) me juro no volver a besarte. No eres el chico adecuado para mí, aunque tus ojos me digan lo contrario, sé que llegará el día en el que me fallarás, y me diré a mí misma que no debería haber caído en la tentación una vez más.

Y aquí la cuestión: ¿por qué narices nos gustan los malos? ¿Qué tienen de especial? ¿Acaso todo se debe a la repercusión de las series de la televisión?

Se supone que la mayoría de las chicas buscamos el chico más correcto y educado, el que mejor sabe combinar la ropa, el que escucha la música más 'moderna', el que te trata como una princesa y nunca, nunca nos hace esperar. Y resulta que a la primera de cambio aparece un chico malo, de esos que son imposibles de alcanzar y que cuando los alcanzas, tienen el carácter más insoportable del mundo. Pero te encantan... Yo, no sé, quizás es que me gustan las cosas difíciles...

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